Guía de cumplimiento y requisitos clave de la norma ISO 17025

Técnico de laboratorio realizando una medición de precisión con una pipeta digital y un vaso de precipitados en un entorno de trabajo estéril.

Si su laboratorio busca demostrar competencia técnica y garantizar la integridad de sus resultados, ha llegado al lugar correcto. La norma ISO/IEC 17025 es el estándar internacional de referencia para los laboratorios de ensayo y calibración que desean acreditar su capacidad técnica.

A diferencia de otros sistemas de gestión, esta norma no solo se enfoca en la gestión administrativa, sino que pone un énfasis crítico en la validez técnica de los datos producidos. En esta guía, exploraremos los pilares fundamentales para el cumplimiento ISO 17025, desde la gestión de la calidad y la competencia del personal hasta la trazabilidad de las mediciones y la estimación de la incertidumbre. Al final de esta lectura, comprenderá los requisitos esenciales para estructurar un sistema que genere confianza tanto en clientes como en organismos reguladores.

Índice
  1. El Sistema de Gestión de la Calidad y la gestión de riesgos
  2. Requisitos estructurales, instalaciones y ambiente
  3. Competencia y formación del personal
  4. Control de documentos y registros para la trazabilidad
  5. Gestión de equipos de medición y calibración
  6. Validación de metodologías y pruebas de aptitud
  7. Informe de resultados e incertidumbre de la medición

El Sistema de Gestión de la Calidad y la gestión de riesgos

El cumplimiento de la ISO 17025 comienza con la implementación de un sistema de gestión de la calidad laboratorio robusto, alineado con la estructura de alto nivel (HLS) que comparte con otras normas de sistemas de gestión. Este sistema no debe verse como una carga burocrática, sino como el marco operativo que asegura la coherencia en todos los procesos del laboratorio.

Un SGC efectivo requiere el establecimiento de políticas, objetivos y procedimientos documentados que sean claros y accesibles para todo el equipo. El objetivo principal es garantizar la trazabilidad de todas las actividades y la repetibilidad de los procesos.

Un componente crítico bajo la estructura de la norma es la gestión de riesgos ISO 17025. El laboratorio debe identificar, analizar y mitigar los riesgos y oportunidades que comprometan la competencia, la imparcialidad y la operación coherente de sus actividades, según lo estipulado en los apartados de gestión de riesgos de la norma.

  • Riesgos operativos: Fallos en equipos, errores en procedimientos o falta de materiales.
  • Riesgos de personal: Falta de formación o errores humanos por fatiga o falta de supervisión.
  • Riesgos de infraestructura: Condiciones ambientales incontroladas que afecten la muestra o el equipo.
  • Riesgos de integridad: Posibles conflictos de interés o falta de imparcialidad.
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Asimismo, la revisión por la dirección laboratorio permite evaluar la eficacia del sistema y la idoneidad de las políticas, impulsando la mejora continua mediante el análisis de datos, la retroalimentación del cliente y la adecuación a los cambios técnicos u organizativos.

Requisitos estructurales, instalaciones y ambiente

Para que un laboratorio sea competente, su entorno debe ser controlado y su estructura organizacional debe estar definida. La norma exige que la entidad defina y documente el alcance de sus actividades, así como una estructura clara donde las responsabilidades y autoridades de cada puesto estén documentadas para evitar ambigüedades en la toma de decisiones.

Las instalaciones y el ambiente de trabajo son factores determinantes en la precisión de los ensayos. Los requisitos de instalaciones laboratorio deben contemplar un entorno inadecuado que pueda introducir variables no deseadas que invaliden un resultado. Por ello, el laboratorio debe implementar controles estrictos sobre:

  • Condiciones ambientales: Control de temperatura, humedad, presión y limpieza.
  • Factores físicos: Mitigación de vibraciones, ruido o interferencias electromagnéticas.
  • Acceso y seguridad: Control de las áreas para evitar la contaminación de muestras o la interferencia de personal no autorizado.

Competencia y formación del personal

Técnico de laboratorio realiza una calibración de precisión con un micrómetro digital en un entorno especializado de alta tecnología.

El factor humano es el pilar de la validez técnica. La norma ISO/IEC 17025 exige que el laboratorio demuestre la competencia del personal de laboratorio, asegurando que cada individuo posea la formación académica, la experiencia técnica y las habilidades necesarias para ejecutar tareas que afecten la validez de los resultados.

Para cumplir con este requisito, el laboratorio debe:

  1. Definir perfiles de competencia: Establecer qué conocimientos y habilidades requiere cada puesto.
  2. Evaluar la formación: Documentar los programas de capacitación y los resultados de la evaluación de dicha formación.
  3. Supervisión continua: Implementar mecanismos de supervisión para asegurar que los procedimientos se siguen correctamente.
  4. Registros de aptitud: Mantener evidencia actualizada de la experiencia y la capacidad demostrada de cada técnico o analista.
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Control de documentos y registros para la trazabilidad

La integridad de los datos depende de un control riguroso de la información. La norma exige que tanto los documentos (instrucciones, manuales, métodos) como los registros (datos brutos, informes, bitácoras) estén estandarizados.

Los documentos deben ser revisados y aprobados para asegurar su vigencia y prevenir el uso de versiones obsoletas. El control de documentos y registros debe garantizar que los registros sean legibles, identificables y estén protegidos contra alteraciones; estos garantizan la trazabilidad de las mediciones necesaria para reconstruir la cadena de custodia y el historial técnico de cada ensayo o calibración.

Gestión de equipos de medición y calibración

Un técnico con guantes de nitrilo utiliza una herramienta de precisión para calibrar un multímetro digital en un laboratorio de metrología moderno.

Un laboratorio no puede garantizar resultados precisos si sus instrumentos no son confiables. La norma establece que todos los equipos que afecten la validez de los resultados deben gestionarse mediante un programa de calibración de equipos de laboratorio y mantenimiento, con registros de cada intervención.

Requisito de Equipo Descripción
Calibración periódica Los equipos deben calibrarse en intervalos definidos para asegurar su precisión.
Trazabilidad metrológica Vinculación mediante una cadena ininterrumpida de comparaciones con patrones nacionales o internacionales (SI).
Mantenimiento Existencia de programas preventivos y registros de reparaciones.
Verificación de funcionamiento Pruebas intermedias entre calibraciones para asegurar que el equipo sigue operando correctamente.

Es imperativo mantener un inventario actualizado y registros detallados de cada intervención realizada sobre los equipos, asegurando que cualquier anomalía sea detectada y corregida antes de que afecte la calidad del servicio.

Validación de metodologías y pruebas de aptitud

El uso de métodos no validados es una fuente crítica de error. La norma exige que los laboratorios utilicen métodos normalizados o, en caso de métodos propios o modificaciones de métodos existentes, que estos sean sometidos a un proceso riguroso de validación de métodos de ensayo antes de su uso.

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La validación asegura que el método es apto para el uso previsto, demostrando parámetros como la exactitud, la precisión, la selectividad y el límite de detección. Una vez validado, el método debe seguirse estrictamente.

Para confirmar que el laboratorio mantiene su competencia técnica a lo largo del tiempo, se recomienda la participación en pruebas de aptitud interlaboratorios (comparaciones interlaboratorios). Estos programas permiten al laboratorio comparar sus resultados con otros pares, proporcionando una prueba objetiva de su capacidad técnica.

Informe de resultados e incertidumbre de la medición

El producto final de un laboratorio es el informe de resultados. Este debe ser claro, objetivo y contener toda la información necesaria para que el cliente pueda interpretar los datos correctamente.

Un aspecto técnico fundamental es la incertidumbre de la medición. Este parámetro cuantifica la duda razonable sobre el resultado y define el rango dentro del cual se espera que se encuentre el valor verdadero, siendo indispensable para la interpretación técnica de los datos y para la acreditación de laboratorios de ensayo y calibración.

Informar la incertidumbre es vital porque:

  • Permite al cliente tomar decisiones basadas en el riesgo (por ejemplo, en procesos de cumplimiento de especificaciones).
  • Demuestra el rigor técnico del laboratorio.
  • Proporciona una base científica para la comparación de resultados.

El laboratorio debe contar con métodos documentados para la estimación de la incertidumbre, considerando todas las fuentes de error posibles en sus procesos de medición.

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